"-Porque hay veces en que los amantes no se quieren, o en que uno de ellos no quiere al otro, o lo odia, o lo menosprecia.
Y recordaba, observador de desdichados como era, aquella pareja un día en la penumbra de un café, en un rincón solitario, el hombre demacrado, sin afeitar, sufriente, leyendo, releyendo también por centésima vez una carta -seguramente de ella-, recriminando, poniendo el absurdo papel de testimonio de vaya a saber que compromisos o promesas; mientras ella, en los momentos en que él se concentraba encarnizadamente en alguna frase de la carta, miraba el reloj y bostezaba.
... dos seres que se quieren no deben mantener todo nítido, todo transparente y edificado sobre la verdad, ya que tratandose de seres humanos, solo sirve para producir dolor, tristeza y destrucción..
- Entonces hay que mentir - adujo con amargura
-Digo que no siempre se puede decir toda la verdad. Digamos mentiras por omisión.
..Creo que la verdad está bien en las matematicas, en la química, en la filosofía. No en la vida. En la vida es más importante la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza.. ¿Somos, acaso, siempre la misma persona? ¿Tenemos, acaso, siempre los mismos sentimientos? Se puede querer a alguien y de pronto desestimarlo y hasta detestarlo. Y si cuando lo desestimamos comentemos el error de decírselo, eso es una verdad, pero una verdad momentánea, que no será más verdad dentro de una hora o al otro día, o en otras circunstancias. Y en cambio al ser a quien se la decimos creerá que ésa es la verdad, la verdad para siempre y desde siempre. Y se hundirá en la desesperación.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario